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¿Qué comer antes, después y ... durante el sexo?

¿Qué comer antes, después y ... durante el sexo?

El sexo y la comida son dos actividades humanas con muchas relaciones entre una y otra. Ambas son necesidades físicas esenciales del ser humano, una para reproducirse y otra para alimentarse. Ambas garantizan la continuidad de la especie y están indiscutiblemente ligadas una a la otra.

Milenios de evolución nos han llevado a trascender las necesidades básicas, es una de las cosas que nos distinguen de otras especies, por eso, con el tiempo hemos ido haciendo de ambas un arte y una sofisticada forma de entretenimiento y disfrute que van más allá de su función física.

En occidente, por la influencia de los tabús y prohibiciones de una sociedad reprimidos, el desarrollo de la gastronomía precede al del sexo, pero en muchas culturas orientales nos llevan siglos de ventaja

Tanto en lo que respecta a la comida como en lo que respecta al sexo, no hay una única forma correcta: cada persona tiene sus gustos y necesidades, pero sí que hay varias reglas generales. En ambos casos la base es disfrutar al máximo pero dese un término medio, evitando los extremos de la total privación y del consumo excesivo y obsesivo.

¿Afecta la comida al apetito o al desempeño sexual?

Aunque parezca una obviedad no conviene dejar pasar que si el estado de salud afecta a nuestras relaciones sexuales de varias formas y la alimentación correcta es uno de los pilares básicos de nuestra salud, lo que comamos en general, no sólo previamente a la relación, afecta a muchos aspectos de nuestros posibles encuentros.

Llevar una alimentación saludable y equilibrada mejora nuestro estado físico general y nos permite estar más dispuestos a posibles encuentros sexuales y a poder poner en práctica disciplinas más “atléticas”.

Para mantener una vida sexual activa, como para cualquier ejercicio físico, la alimentación es muy importante, necesitamos nutrientes para mantener el esfuerzo y luego recuperar, pero tenemos que tener también mucho cuidado en la alimentación previa y posterior al sexo: una comida copiosa no ayuda a despertar la libido y durante y después de mantener relaciones sexuales es importante hidratarse.

Sexo y comida: cocinando

Comida afrodisiaca

Seguramente al pensar en comidas afrodisiacas se nos viene a la mente alimentos como las ostras, el marisco, el caviar… lo cierto es que la identificación procede más de que estas comidas se consideran de lujo, exclusivos y para usar solo en momentos especiales y es verdad que convertir el encuentro en un momento especial, reconocer el valor, puede crear una atmósfera propicia.

Los últimos estudios reconocen que los alimentos que aportan zinc al organismo fortalecen muchas funciones metabólicas y pueden tener un efecto en la libido, entre estos estarían las ostras o el marisco, efectivamente, pero también los piñones, por ejemplo.

También hay estudios que relacionan el consumo de determinadas frutas con la capacidad de mantener una erección por el aporte de flavonoides y otros nutrientes como los antioxidantes o el ácido fólico que tienen efectos positivos en la circulación y en el estado físico en general y, por tanto, en nuestra capacidad sexual. Por ejemplo, el aguacate, uno de los superalimentos, también tiene beneficios en cuanto al deseo sexual. También se recomienda el consumo de piña, manzanas, frutos rojos y cítricos.

sexo y comida: ostras

Alimentos desaconsejados

Igual que hay alimentos que pueden influir de forma positiva en el deseo sexual y en aumentar nuestra capacidad, también hay alimentos que tienen un efecto negativo y cuyo consumo hay que reducir, especialmente si prevemos una relación sexual en las próximas horas.

El primer enemigo del deseo sexual es el alcohol, que es un buen ejemplo de que la virtud está en el punto medio: una pequeña cantidad (una copa de vino, un par de champán…) puede ayudar a liberar tensiones y a desinhibirnos y facilitan el encuentro, pero el exceso tiene un efecto decisivo, ya que el alcohol es un depresor neuronal y además puede bloquear la producción de testosterona y ambas circunstancias bloquean el deseo sexual.

Los alimentos con alto porcentaje de azúcar pueden tener un efecto negativo en la producción de progesterona, una hormona sexual femenina esencial en la generación de deseo sexual.

El café y las bebidas con alto contenido en cafeína no son tampoco recomendables porque pueden interferir con la producción de hormonas que intervienen en la libido.

Tampoco debemos abusar de los carbohidratos por su potencial efecto de reducción del flujo sanguíneo regular, esencial para la estimulación de las zonas erógenas de ambos sexos.

En general los alimentos que se desaconsejan para una nutrición equilibrada, como las grasas trans (frituras, bollería industrial, etc…) también tienen un efecto negativo por su efecto en el riego sanguíneo, especialmente en los hombres.

La comida en el sexo

Hay muchas maneras en las que la comida puede formar parte de un encuentro sexual, no sólo como facilitador o freno del deseo, sino como herramienta, como juguete sexual. Si las dos cosas nos producen placer, por qué no unirlas.

Siempre bajo las reglas del respeto mutuo y del consentimiento, hay muchos alimentos que pueden aumentar el morbo. El chocolate, la nata, la miel o el champán pueden aportar nuevas sensaciones en interacción con nuestros cuerpos.

Es lo que se llama “sploshing”, el uso de alimentos como juguetes sexuales. Existen por ejemplo pinturas corporales comestibles, preservativos de sabores,lubricantes ¡con sabor a galleta! El límite es nuestra imaginación y evitar posibles efectos negativos.

Evidentemente tenemos que conocer las alergias o intolerancias de nuestros compañeros y compañeras sexuales (y los nuestros) y tener cuidado con las zonas íntimas: tanto la vagina como el pene o el ano son zonas muy sensibles y debemos evitar sustancias de difícil limpieza, como los aceites o la miel, por ejemplo y tener en cuenta que los alimentos con alto porcentaje de azúcar pueden favorecer la aparición de bacterias indeseadas en las mucosas internas de los órganos sexuales.

Igualmente, si queremos usar pepinos, zanahorias u otras hortalizas como sustitutos de dildos, debemos recordar no introducir nunca elementos que puedas producir rozaduras o abrasiones y recordar que existen productos específicamente diseñados para esta función que ya tienen en cuenta y solucionan los problemas que pueden generar objetos no diseñados para ese uso.

Por supuesto, una precaución que no debemos olvidar es la higiene y la limpieza, tanto nuestra indumentaria como el lugar donde vayamos a practicar “sploshing” deben estar preparadas para o bien desecharse o ser de fácil limpieza.

El sexo es una fiesta de los sentidos ¿de todos?

El sexo es una experiencia integral, todos los sentidos intervienen. Por supuesto la vista y el tacto son los reyes, pero el oído tiene mucha importancia y también los dos sentidos que más relación tienen con la comida: el olor y el sabor.

Los olores relacionados con determinadas comidas se incluyen entre la oferta de perfumes que pueden utilizarse para los juegos previos de insinuación y preliminares y podemos elegir los que más nos gustan o ir probando.

Además, durante el sexo la boca es parte esencial, nos besamos, lamemos, chupamos, mordemos… lo que hace que, inevitablemente, el sentido del sabor entre en juego y puede ser esencial para no producir algún momento incómodo por falta de higiene o, como veremos a continuación, por una alimentación descuidada.

sexo y comida: chocolate

Como influye la comida en nuestro sabor

Circula por las redes una leyenda urbana sobre el consumo de ciertos alimentos (especialmente los espárragos) y el sabor (y olor) de nuestros fluidos corporales, concretamente sobre el semen.

Lo cierto es que los expertos aseguran que el sistema digestivo extrae nutrientes y otros elementos de los alimentos que consumimos y determinadas propiedades (como el olor y el sabor) se confieren a nuestro cuerpo y a todos los fluidos: nuestro sudor, saliva, semen o fluidos vaginales pueden cambiar su sabor.

Una correcta hidratación reduce el efecto de los alimentos en como sabemos, pero los estudios demuestran que las dietas más equilibradas y con alto contenido de frutas (especialmente cítricos), como la mediterránea transfieren un sabor más suave y agradable y que excederse en alimentos como los mencionados espárragos, pepino o carnes rojas y sobre todo el tabaco, confieren sabores más desagradables.

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