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Todo lo que necesitas saber sobre bolas chinas

Todo lo que necesitas saber sobre bolas chinas

Las bolas chinas han acompañado a la salud pélvica y sexual de la mujer desde hace muchos cientos de años. También llamadas bolas de geisha (en castellano es manos habitual, pero se mantiene en países anglosajones) o bolas “Ben Wa”, está claro que su origen es oriental y China y Japón se disputan su invención.

Se trata de esferas, originalmente metálicas o de marfil, que cuentan con una segunda esfera en el interior y que, una vez introducidas en la vagina, trasmiten a la mujer una sensación de vibración al moverse. Ahora son de materiales hipoalergenicos, testados por sanidad y de silicona de grado médico.

A lo largo del siglo XX su uso fue extendiéndose por los países occidentales, de la mano de la cultura oriental que se abría paso y de la superación de los tabús y límites impuestos a la sexualidad femenina tradicionalmente.

Recientemente su uso se ha extendido a raíz del éxito de la serie de novelas (y luego de películas) 50 Sombras de Grey, ya que su protagonista, Anastasia las usa dentro del juego erótico que mantiene con Christian Grey.

Los beneficios

La tonificación del suelo pélvico tiene beneficios directos, como la previsión de problemas en esta zona en edades más avanzadas o para la recuperación post parto (siempre consultando con tu ginecólogo).

Con un suelo pélvico más tonificado se pueden controlar más los efectos del orgasmo y estos se volverán más intensos y prolongados. El uso de bolas chinas tiene también un efecto muy positivo en aquellas mujeres que sufren de casos leves de incontinencia por esfuerzo.

Además, el uso de las bolas chinas aumenta la lubricación vaginal y la líbido. No sólo por su uso físico, sino por el morbo de usarlas sin que quien está alrededor lo sepa. O quizá tu pareja sí, pero el resto de la mesa en ese restaurante tan caro no.

Qué bolas elijo

Existen bolas chinas de muchos modelos, colores, tamaños, materiales y pesos. En cuanto a los colores no vamos a entrar, que es cuestión de gustos, pero en cuanto al resto, se recomienda que quien no las haya usado antes debe empezar por bolas de mayor tamaño y menor peso, porque será más sencillo mantenerlas en su sitio y según se vaya cogiendo práctica, probar con bolas más pequeñas y de mayor peso, de manera que los músculos del suelo pélvico tengan que hacer más esfuerzo para que no salgan.

En cualquier caso cada mujer es un mundo y sólo el método de la prueba y error te permitirá dar con tu modelo preferido.

Como usarlas

El primer paso a tener en cuenta siempre, como ya hemos repetido en estos casos es la correcta higiene previa y posterior a su uso, conviene tener a mano un limpiador antibacterial para las manos y para las propias bolas.

También es recomendable el uso de un lubricante con base de agua para ayudar a la inserción y extracción de las bolas. Su colocación es muy similar a como se haría con un tampón, de hecho, como estos, las bolas quedarán detrás del músculo pubococcígeo.

Adoptando una postura cómoda: acostada por ejemplo y habiendo lubricado la o las bolas, se introducen poco a poco en la vagina procurando dejar fuera la anilla de extracción. Se recomienda su uso por periodos superiores a quince minutos e inferiores a dos horas, ya que como en todo, el exceso de tonificación en un grupo muscular puede generar problemas.

Sólo llevarlas mientras andamos y nos movemos ya produce efectos por la vibración y tonifica los músculos del suelo pélvico, pero podemos reforzar este efecto acompañando su uso con ejercicios Kegel, contrayendo y relajando los músculos en varias repeticiones (para localizarlos con más facilidad, son los que usaríamos si quisiéramos detener la orina cuando ya ha empezado a salir: una vez te quedes con la sensación será más fácil localizarlos).

Para extraerlas también es recomendable hacerlo en una postura cómoda y podemos ayudarnos de nuevo por un lubricante. Hay que recordar limpiarlas y recogerlas bien secas tras su uso para evitar futuros problemas: un juguete limpio es un juguete nuevo.

Las bolas chinas cumplen una doble función, ya que pueden ser consideradas un juguete sexual y se utilizan por el placer que produce la vibración y pueden usarse tanto por la mujer en solitario como en el juego de pareja, como hacen los Grey con el morbo añadido de que pueden usarse en privado, pero también en público, porque se mantienen ocultas. Pero además cumplen una importante función de salud, ya que su correcto uso puede ayudar a fortalecer el suelo pélvico.

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